CARLOS ALTAMIRANO: DISCURSO DEL 9 DE SEPTIEMBRE DE 1973 EN EL ESTADIO CHILE
CARLOS ALTAMIRANO: DISCURSO DEL 9 DE SEPTIEMBRE DE 1973 EN EL ESTADIO CHILE
El discurso pronunciado por Carlos Altamirano Orrego, secretario general del Partido Socialista de Chile, el 9 de septiembre de 1973 en el Estadio Chile, constituye uno de los documentos políticos más significativos y dramáticos de las últimas horas del gobierno del Presidente Salvador Allende y de la Unidad Popular.
Leído a más de medio siglo de distancia, no puede ser reducido, como tantas veces ha pretendido hacerlo la historiografía conservadora, a una supuesta convocatoria irresponsable al enfrentamiento ni convertido retrospectivamente en explicación o causa del golpe de Estado ocurrido apenas dos días después. Sus contenidos expresaban también la opinión de la Comisión Política Socialista y de un gran sector de la izquierda y del pueblo chileno.
Pero sólo la extrema derecha fascista y la derecha golpista triunfante construyeron una tergiversación y demonización de la intervención de Altamirano para legitimar el golpe, la dictadura y la posterior represión contra el pueblo trabajador y la izquierda chilena.
También, con el paso de los años, sectores de una izquierda que involucionó política e ideológicamente, que abandonó perspectivas anticapitalistas y transformadoras o terminó adaptándose al orden neoliberal —incluidos varios dirigentes y militantes que habían sido parte activa, en aquellos años, de la política socialista y de izquierda que expresó Altamirano— hicieron de su discurso y de la posición política que éste representaba una suerte de caricatura, transformándolo en un chivo expiatorio para justificar sus mea culpa, sus renuncias y sus profundas involuciones políticas e ideológicas durante décadas.
El discurso debe ser situado, por el contrario, en el contexto concreto de una ofensiva política, económica, comunicacional, terrorista y militar destinada a poner término al proceso de transformaciones democráticas, populares, antiimperialistas y socialistas encabezado por Salvador Allende. Esa ofensiva no fue únicamente interna. El imperialismo estadounidense y distintas agencias del gobierno norteamericano desempeñaron un papel decisivo en la estrategia de desestabilización contra el gobierno de la Unidad Popular, mediante operaciones de inteligencia, financiamiento político, guerra económica, apoyo a sectores opositores y acciones destinadas primero a impedir la consolidación del gobierno de Allende y luego a crear las condiciones para su derrocamiento.
El golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 fue, en ese sentido, también parte de una ofensiva imperialista contra la soberanía del pueblo chileno y contra la posibilidad de construir, por una vía propia, un proceso de transformación socialista.
Altamirano denuncia allí el paro de los transportistas, el terrorismo de extrema derecha, la intervención imperialista, las maniobras parlamentarias para desplazar al Presidente, los allanamientos contra trabajadores y organizaciones populares, la actuación de sectores golpistas de las Fuerzas Armadas y las torturas sufridas por marineros y suboficiales que habían intentado advertir al gobierno y al pueblo sobre los preparativos de una conspiración militar.
Su intervención expresa también la posición de un sector fundamental del socialismo chileno que sostenía que la defensa del gobierno y del proceso revolucionario no podía descansar únicamente en acuerdos institucionales con una oposición crecientemente comprometida con la desestabilización, sino también en la organización autónoma de la clase trabajadora y del pueblo: los cordones industriales, los comandos comunales, los consejos campesinos y las distintas expresiones de poder popular surgidas durante la experiencia de la Unidad Popular.
Desde una perspectiva socialista y allendista, este discurso debe ser leído en el contexto histórico de la agudización de la lucha de clases y de la agresión imperialista de la época, pero también debe ser recuperado como testimonio de quienes comprendieron que en Chile se preparaba un golpe de Estado y buscaron alertar al pueblo frente a una conspiración que contaba con el respaldo de las clases dominantes, de sectores decisivos de la derecha política y económica, de fuerzas sediciosas y del imperialismo estadounidense.
Particular significación adquieren hoy las palabras finales de Carlos Altamirano sobre Salvador Allende: su convicción de que el Presidente no traicionaría el proceso y que, si fuese necesario, daría su vida en su defensa. Dos días después, el 11 de septiembre de 1973, Salvador Allende cumpliría dramáticamente ese compromiso histórico con el pueblo chileno.
Publicar nuevamente este discurso no significa convertirlo en una pieza inmóvil de museo ni hacer una lectura acrítica de cada formulación política de aquella coyuntura. Significa recuperar un documento fundamental de la historia del socialismo y de la izquierda chilena y leerlo desde las contradicciones concretas de su tiempo, desde la lucha de clases, desde la experiencia del poder popular y desde la brutal ofensiva imperialista que enfrentaron el presidente Salvador Allende, la Unidad Popular, las trabajadoras y trabajadores y el conjunto de las fuerzas populares.
A 53 años del golpe de Estado, resulta indispensable confrontar las caricaturas y simplificaciones que durante décadas han pretendido convertir este discurso en causa del quiebre democrático. El golpe no nació de las palabras pronunciadas por Carlos Altamirano el 9 de septiembre. La conspiración, la desestabilización y la intervención extranjera eran anteriores, y los propios acontecimientos denunciados en su intervención muestran la gravedad de una ofensiva que ya se encontraba en pleno desarrollo.
Recuperar este texto significa también reivindicar a los marineros y suboficiales antigolpistas que intentaron advertir al pueblo y al gobierno constitucional sobre lo que se preparaba en las Fuerzas Armadas y que fueron perseguidos y torturados por haber defendido la legalidad, al pueblo y al gobierno de Salvador Allende.
Pero, sobre todo, significa recuperar la memoria de un pueblo que luchó por transformar Chile, construir poder popular y avanzar hacia una sociedad socialista, democrática, soberana y profundamente humana.
Movimiento del Socialismo Allendista de Chile
Santiago de Chile, septiembre de 2026
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A continuación, reproducimos íntegramente la transcripción del discurso pronunciado por el compañero Carlos Altamirano el 9 de septiembre de 1973 en el Estadio Chile.
CARLOS ALTAMIRANO: DISCURSO PRONUNCIADO EL 9 DE SEPTIEMBRE DE 1973
…Se está viviendo una hora dura y amarga para el proceso revolucionario chileno, porque ayer hemos perdido una batalla en la gran guerra que libra el pueblo por su liberación y por su independencia.
Se ha entregado el canal 9 de televisión y los trabajadores de la industria ex-Sumar fueron víctimas de una brutal provocación por parte de la FACH; hace unos días muere en el hospital de Carahue, víctima de torturas y flagelaciones, un campesino de Temuco: Juan Segundo Cuyán, uno de los detenidos del show de la escuela de guerrillas, denunciado por algunos oficiales de la Provincia de Cautín.
Estos reveses no deben desanimar a los revolucionarios. Debemos sacar más energías que nunca para continuar esta gran batalla, en esta dura lucha. Algunos han dicho que vivimos en un Vietnam silencioso pero ya dejó de ser silencioso este Vietnam, a consecuencia del terrorismo vandálico de los que se llaman demócratas.
Tratan de paralizar el país, declaran huelgas para liquidar la economía, impiden la llegada y distribución de alimentos y luego estos «demócratas» culpan a los marxistas de los padecimientos de la población.
La oposición no quiere una salida democrática. La oposición no quiere una salida pacífica y democrática, esto tienen que entenderlo los que están planteando el diálogo.
(Da lectura a partes de artículos y comentarios aparecidos en el diario El Mercurio de Santiago, incitando abiertamente al golpe militar y al derrocamiento del gobierno constitucional.)
Con vehemencia criminal buscan la guerra civil en nuestra patria. Para ello han montado una gigantesca empresa publicitaria y de terrorismo.
1) Paro de los transportistas
Con el paro de los transportistas provocan el desabastecimiento, el hambre, la angustia, que quieren transformar en repudio popular al gobierno. A la CIA, el mantenimiento de esta guerra le sale muy barato: cada camionero paralizado recibe E 7.000 que al cambio negro -como lo convierte la CIA-, equivale a 2 ó 3 dólares. Es decir, que comprando 10.000 camioneros, han gastado 1.200.000 dólares. ¡La guerra más barata para los americanos!
2) El Congreso
La carta fundamental establece que sólo puede ser acusado el jefe del Estado por grave quebrantamiento a las leyes o poner en peligro la seguridad nacional o haber comprometido el honor de la Nación, para ello se exige los dos tercios de los senadores en ejercicio. Sin embargo, ahora pretenden apelar a una disposición contemplada para los casos de que el presidente tenga graves impedimentos físicos, para declarar vacante el cargo y llamar a nuevas elecciones por la simple mayoría del Congreso.
3) El terrorismo
Estos subterfugios legales tan burdos se suman al terrorismo sistemático: entre el 23 de julio y el 5 de septiembre se perpetraron mil quince atentados, 24 al día, uno cada hora, con un saldo de más de 10 muertos, más de 117 heridos, aparte del gigantesco daño económico, y me pregunto: ¿quiénes financian esta acción terrorista?
4) Los allanamientos
Los allanamientos conforman otro de los mecanismos empleados para provocar el enfrentamiento y crear el odio entre las Fuerzas Armadas y los trabajadores, y la derecha lo está consiguiendo. Advertimos que algunos altos oficiales no se dan cuenta cómo están sirviendo de instrumento a los reaccionarios. Los soldados, marineros, aviadores, carabineros, son hermanos de clase de los trabajadores y no pueden disparar contra ellos.
Entre el 2 de julio y el 6 de septiembre se han registrado 75 allanamientos, sólo tres de los cuales se han dirigido contra los reaccionarios y todos los demás contra los trabajadores y modestos campesinos. ¿Cómo es posible que esto ocurra en los mismos momentos en que el fascismo desata una ola de crímenes y terrorismo e insta al golpe militar sedicioso, sin que se les aplique la menor sanción?
La derecha produce apagones en dos o tres provincias, atentan contra nuestros dirigentes, nuestros locales partidarios y sindicales. ¿Se les castiga o apresa? ¡No compañeros!! Se castiga y apresa a los dirigentes de izquierda. Los Pablos Rodríguez, los Benjamines Matte, confiesan abiertamente haber participado en el Tanquetazo. ¿Se les allana y humilla? ¡NO compañeros! Se allana Lanera Austral de Magallanes, donde se asesina a un obrero y se tiene a los trabajadores de boca en la nieve durante horas y horas.
Los transportistas paralizan el país, dejando hogares humildes sin parafina, sin alimentos, sin medicamentos. ¿Se los veja, se los reprime? ¡NO compañeros! Se veja a los obreros de Cobre Cerrillos, de Indugas, de Cemento Melón, de Cervecerías Unidas. Frei, Jarpa y sus comparsas financiadas por la ITT, llaman abiertamente a la sedición. ¿Se les echa afuera, se les querella? ¡NO compañeros! Se querella, se pide el desafuero de mi persona, de Palestro, de Garretón, de Enríquez, de los que defienden los derechos de la clase obrera con o sin uniforme.
El 29 de junio se levantan generales y oficiales contra el gobierno, ametrallando horas y horas el Palacio de La Moneda, produciendo 22 muertos. ¿Se los fusila, se los tortura? ¡NO compañeros! Se tortura en forma inhumana a los marineros y suboficiales que defienden la constitución, la voluntad del pueblo y al compañero Allende. Patria y Libertad incita al golpe. ¿Se les apresa, se les castiga? ¡No compañeros! Siguen dando conferencias de prensa, se les da salvoconducto para que conspiren en el extranjero.
Mientras se allana Sumar, donde mueren obreros y pobladores, y a los campesinos de Cautín, que defienden al gobierno, se les somete a los castigos más implacables. Se ataca al compañero presidente, a nuestros dirigentes y a través de ellos a los trabajadores en su conjunto, en la forma más insolente y libertina por los medios de comunicación millonarios de la derecha. ¿Se les destruye, se les silencia? ¡NO compañeros! Se silencia y se destruye a los medios de comunicación de izquierda, el canal 9 de la televisión, última posibilidad de voz de los trabajadores. Y el 4 de septiembre en el tercer aniversario del gobierno de los trabajadores, mientras el pueblo, 1.400.000, salíamos a saludar el triunfo, a mostrar nuestra decisión y conciencia revolucionaria, la FACH allanaba Mademsa, Madeco, Rittig, en una de las provocaciones más insolentes e inaceptables. Todo esto sin una respuesta aparente de nuestra parte.
5) La marinería
Después de que la derecha asesinó al comandante Araya y pretendió culpar a la izquierda, después de que voló el oleoducto de Curicó e inventó al comandante Sabino, para encubrir su crimen, ha montado una nueva provocación siniestra: «El show de la marinería». A través de torturas arrancaron confesiones, con valor jurídico, para culpar a la tropa de preparar un motín y tratar de mezclarnos en un supuesto complot.
Voy a dar lectura a una carta manuscrita enviada al presidente Allende por estos marineros mártires desde el cuartel Silva-Palma de Valparaíso.
CARTA DE LOS MARINEROS ANTIGOLPISTAS
Su excelencia el Presidente de la República y a los trabajadores de todo el país: nosotros los marinos de tropa, anti-golpistas, les decimos a las autoridades, a los trabajadores de todo Chile y a nuestros familiares, que ni las amenazas que nos hacen nuestros jefes de volver a flagelarnos, ni mil torturas más, nos impedirá decirle la verdad a nuestra clase. La clase obrera, y nuestros compañeros de tropa, del Ejército, Fuerza Aérea y ciudadanía en general.
Los reaccionarios han usado todos los medios de convicción para mentirle al pueblo diciendo que nosotros los marinos, por los señores Altamirano, Garretón y Enríquez, íbamos a bombardear ciudades como Viña del Mar, Valparaíso y otras.
Los hechos son diferentes, nosotros esclarecemos estos hechos tan inmensamente distorsionados por la derecha reaccionaria, junto a los oficiales y grupos golpistas de la armada, que por fuera se ven limpios, blancos y por dentro están podridos.
Es falso que los señores Altamirano, Garretón y Enríquez, nos dirigieran. Es distinto. Nosotros acudimos a distintas personalidades para dar cuenta del golpe de Estado que preparaba la oficialidad golpista coludida con los reaccionarios de las otras ramas de las Fuerzas Armadas y partidos políticos de derecha. Nosotros los marinos anti-golpistas de tropa, buscamos por todos los medios comunicarle al pueblo y al gobierno de este golpe de Estado que planificaba la oficialidad golpista de la Armada.
Para nosotros era vital evitar esta gran masacre contra el pueblo, que estaba ya planificada con fecha definida entre el 8 y el 10 de agosto, por datos e informaciones concretas, sumando a estas las diferencias de nuestros jefes para con nosotros la tropa, donde nos explicaban que por tales o cuales razones el gobierno marxista debía ser derrocado y limpiado el pueblo de dirigentes marxistas. Para ellos, para todo dirigente de izquierda iba a ser sin duda, el plan Yakarta, como nosotros habíamos logrado saber por ellos mismos y corroborado en el proceso que se nos sigue.
En cuanto a hechos, por ejemplo: a uno de nosotros el Cdte. Bilbao, fiscal naval, le preguntó de cómo se iba a restituir la legalidad, cuando no iba a quedar después del golpe ningún líder de izquierda vivo. También para nosotros dentro de este plan la suerte es incierta.
En el juicio mismo que se nos sigue, podrán darse cuenta uds., la ciudadanía, de los tenebrosos planes que tienen para ejecutar, la oficialidad golpista contra la clase trabajadora, nuestra clase, porque nosotros los marinos de tropa, somos hijos del pueblo, por lo tanto, jamás haríamos fuego contra él.
El odio de estos señores ha sido tan grande contra nosotros. ¿Cuál ha sido nuestro delito? Nuestro delito: oponernos al golpe de Estado, por lo cual ellos fracasaron. Por este delito se nos ha flagelado y torturado criminalmente. Se nos ha ofrecido no flagelarnos más, inclusive dejarnos en libertad, con tal de que nosotros cooperemos y digamos que los señores Altamirano, Garretón y Enríquez, nos dirigían y que nos habían ordenado bombardear Valparaíso, Viña del Mar, la Escuela Naval y otras cosas por el estilo.
Como nos negábamos, nos seguían golpeando, clavados en la cruz, nos colgaban en ataúd, nos hacían tomar las meadas de los verdugos, nos colgaban de los pies y nos sumergían en el agua, nos sumían en pozos de barro, nos aplicaban corriente, nos tiraban agua caliente en el cuerpo, después fría, y decenas de cosas más.
En Talcahuano, nos interrogaron sin venda y estuvieron a cargo en forma de hecho, los señores Koeller, el capitán Bunster, los tenientes Jaeger, Letelier, Luna, Alarcón, Tapia, Maldonado y Letich. Nos hacían hablar en grabadora lo que ellos querían pegándonos culatazos por todos lados y nos decían: «Tienen que hablar lo mismo donde el fiscal». Y el fiscal nos preguntaba «¿Se siente mal, si les han hecho algo, díganme». Llegábamos machucados. Apenas si podíamos hablar, otros no podían andar, otros con conmoción cerebral no podían venir a declarar.
Nosotros le preguntamos a la ciudadanía si a los señores Viaux, Super, comandante Zaso, de la Armada, que todavía se encuentran en servicio activo, ¿los torturaron? Si defender el gobierno, la Constitución, la legalidad, el pueblo, es un delito, y al contrario derrocar al gobierno, atropellar la ley y terminar con la vida de miles de seres humanos ¿eso, es legal? Que contesten los trabajadores.
Sargento 2° (MG) Juan Cárdenas – Cabo 2° (ART) Alberto Salazar – Mro. 1 (MA) Ernesto Zúñiga S. – Mro. 1 (MA) Ernesto Carvajal – Cabo 2° (EL) José Lagos A. – Mro. 1 (ART) David Valderrama O. – Mro.1 (ART) Claudio Espinoza T. – Mro.1°(CF) José Velásquez A. – Mro. 1 (CF) Luis Rojo G. – Mro. 1 (ART) Mario Mendoza J. – Mro. 1(EL) Roberto Fuentes F. – Cabo 2° (MQ) José Jara T . – Cabo 1° (ME) Miguel González – Mro. 1° (MQ) Tomás Alonso – Cabo 2° (ART) Pedro Lagos – Cabo 2° (ART) Juan Rodán B. – Mro. 1° (MA) Jaime Salazar – Cabo 2° (E) Pedro B. Lasset O. – Cabo 2° (MA) Sebastián Ibarra V. – Mro. 1 (ART) Luis Ayala N. – Mro. 1° (ART) Carlos Ortega O. – Mro. 1° (ART) Rodolfo Olaro O. – Cabo 2° (MQ-CA) Teodosio Cifuentes R. – Mro. 1 (ART) Juan Segovia A. – Mro. 1° (ART) Juan Dotte S. – Cabo 1° (MC-MQ) Carlos Alvarado – Cabo 1° (EL) Mariano Ramírez – Mro. 1 (MR-AF-MQ) Alejandro Retameo – Mro. 1 (MR-MF-MQ) Luis Fernández R. – OP. 3° (MQ) Bernardino Fariña B. – OP. 3° (MQ) Víctor Martínez C. – Mro. 1 (MQ) Nelson Córdova – Mro. 1° (MA) Orlando Veñiz V.
Se me acusa de haber asistido a reuniones con marineros y suboficiales: la verdad es que concurrí a una reunión a la cual fui invitado para escuchar las denuncias de 10 suboficiales y algunos marineros en contra de actos subversivos perpetrados presuntamente por oficiales de esa institución armada.
¡Y concurriré todas las veces que se me invite para denunciar cualquier acto en contra del gobierno legítimo y constitucional del presidente Salvador Allende!
6) El Poder Judicial
Lo más probable es que en estos días sea yo desaforado y condenado por la justicia burguesa. Hay que tener en claro la increíble parcialidad de los tribunales: de 183 querellas por calumnias e injurias interpuestas en los últimos 3 años, 174 fueron contra la derecha y de ellas, en sólo 3 casos se ha condenado a los autores con condenas inferiores a 80 días de prisión remitida. En cambio, contra la izquierda se plantearon 9 querellas, 7 de las cuales ya han sido falladas con duras penas de presidio contra periodistas populares.
Junto con el terrorismo, el sabotaje, las maquinaciones «jurídicas», las acusaciones desenfrenadas, los sediciosos han encontrado también terreno propicio en algunos elementos de las fuerzas armadas.
Hacemos aquí un llamado usando el célebre poema de Nicolás Guillén:
«No sé porqué piensas tú
soldado que te odio yo
si somos la misma sangre
tú y yo – yo y tú
tú eres hombre
lo soy yo
no sé porqué piensas tú
soldado que te odio yo…»
EN CUANTO AL DIALOGO
Ante esta embestida coordinada y apoyada desde afuera, algunos piensan que la respuesta tiene que ser el diálogo. No puede ser, el Partido Socialista ha dicho que no puede haber diálogo con los terroristas, con los asesinos, con quienes están hambreando al pueblo, con quienes están llevando a la catástrofe y al caos económico a la patria, con los responsables de tanta miseria, de tanta angustia, de tanta inseguridad.
En dos oportunidades anteriores se intentó el diálogo y ha fracasado, a pesar de que el gobierno, contra la voluntad del Partido Socialista, ha concedido en todo lo que el Partido D.C. ha pedido, pero ahí predomina el sector golpista que lidera el señor Frei. Existen elementos honestos en el Partido D.C., pero ellos son una minoría que en definitiva se han hecho cómplices de estos dramáticos desmanes contra Chile.
LA FUERZA DEL PUEBLO
La conjura de la derecha -piensa nuestro partido- sólo puede ser aplastada con la fuerza invencible del pueblo unido a tropas, clases, suboficiales y oficiales leales al gobierno constituido.
Sepan: el Partido Socialista no se dejará aplastar por una minoría oligárquica y sediciosa. No aceptaremos arbitrariedades vengan de donde vengan, estén o no estén armados quienes las ejercen. No nos someteremos jamás a la fuerza de un poder ilegítimo. Aquí hay un partido, vanguardia de la clase obrera, con 40 años de tradición de luchas proletarias, resuelto a resistir cualquier intento golpista. Chile se transformará en un nuevo Vietnam heroico si la sedición pretende enseñorearse de nuestro país.
La fuerza del pueblo, compañeros, hay que utilizarla como se utilizó en el paro de octubre: el paro empresarial, el paro de los capitalistas, fue aplastado por la clase obrera. A nuestro juicio, compañeros, el golpe reaccionario se ataja golpeando al golpe. No se ataja conciliando con los sediciosos. El golpe no se combate con diálogos. El golpe se aplasta con la fuerza de los trabajadores, con la fuerza del pueblo, con la organización de la clase obrera, con los comandos comunales, con los cordones industriales, con los consejos campesinos.
Hemos oído aquí gritos de «crear, crear, poder popular», porque el pueblo así lo ha comprendido. La guerra civil en que se encuentra empeñada la reacción, estimulada, apoyada, financiada y sustentada por el imperialismo norteamericano, se ataja sólo creando un verdadero poder popular.
El compañero Allende no traicionará, compañeros, dará su vida si es necesario en la defensa de este proceso.
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Nota sobre la fuente
La transcripción aquí reproducida corresponde al discurso pronunciado por Carlos Altamirano Orrego, secretario general del Partido Socialista de Chile, el 9 de septiembre de 1973 en el Estadio Chile de Santiago.
Una copia documental del texto se encuentra preservada por Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile, bajo el título Discurso en el Estadio Chile. Memoria Chilena identifica expresamente el documento como la transcripción del discurso de Altamirano del 9 de septiembre de 1973.
La cronología histórica de la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile registra asimismo que el 9 de septiembre de 1973 Carlos Altamirano, entonces secretario general del Partido Socialista, pronunció en el Estadio Chile el discurso en que reconoció sus reuniones con marineros y suboficiales que denunciaban actividades golpistas.
Existe además un registro sonoro parcial conservado en el Archivo Radial del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, correspondiente al fragmento en que Altamirano aborda las torturas y la situación de los marineros antigolpistas.
La versión utilizada para esta edición fue proporcionada a partir de la reproducción publicada por El Porteño, que mantiene en su archivo el texto bajo el título Carlos Altamirano: Discurso pronunciado el 9 de septiembre de 1973.